Asociacionismo profesional

«Las asociaciones permiten a los individuos reconocerse en sus convicciones, perseguir activamente sus ideales, cumplir tareas útiles, encontrar su puesto en la sociedad, hacerse oír, ejercer alguna influencia y provocar cambios.

Al organizarse, los ciudadanos se dotan de medios más eficaces para hacer llegar su opinión sobre los diferentes problemas de la sociedad a quienes toman las decisiones políticas. Fortalecer las estructuras democráticas en la sociedad revierte en el fortalecimiento de todas las instituciones democráticas y contribuye a la preservación de la diversidad cultural».

Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, Reguladora del Derecho de Asociación.

No obstante y pese al reconocimiento legal y social de este tipo de organizaciones, las asociaciones y, sobre todo, el trabajo que se desarrolla desde ellas ha venido siendo poco comprendido, reconocido o incluso valorado. Aunque a nivel local se suele conocer (la asociación de mi sector de actividad, de mi profesión, de mi universidad…), realmente no se conoce el impacto que tiene en la economía y en la sociedad el trabajo que se desarrolla desde estas instituciones.

Desde la mayoría de los sectores se reconoce el derecho fundamental de asociación y se considera un instrumento de participación respecto al cual, las profesiones no pueden permanecer al margen.

Las asociaciones profesionales desempeñan un papel fundamental en los diversos ámbitos de la actividad social, contribuyendo a un ejercicio activo de la ciudadanía y a la consolidación de una democracia avanzada, representando los intereses de los profesionales de un sector ante los poderes públicos y desarrollando una función esencial e imprescindible.

Las asociaciones profesionales permiten que los profesionales de campos específicos colaboren y desarrollen más un campo profesional, lo que termina redundando en una mejora en la calidad de los servicios profesionales que se prestan a los ciudadanos. Además, permiten realizar asesoramientos concretos a las autoridades en los temas que son de su especialidad, lo que contribuye a afrontar mejor las dificultades sociales y mejorar el bienestar colectivo

La gestión democrática obligatoria en este tipo de instituciones tiene su reflejo externo en la participación de dichas asociaciones en asuntos públicos, propios de la ya conocida como participación ciudadana, cumpliendo así con el ánimo de este concepto: hacer partícipes a los ciudadanos en asuntos públicos con el fin de avanzar en aquello que se conoce como democracia participativa.

La formación es, a menudo, una función de las asociaciones y en muchos sectores la única fuente de educación continua. Gracias a este apoyo, la fuerza de trabajo sigue siendo competitiva y experta en tendencias, técnicas y tecnología.

ES MOMENTO DE ASOCIARSE.

¡ES EL MOMENTO DE AFOREN!

Javier Fernández Martínez

Asociación AFOREN

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