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“Mamá, quiero ser Formador” 5 claves para ejercer

Quiero ser Formador, ¿qué tengo que hacer?

En los últimos tiempos no dejo de recibir estas preguntas. Alumnos, amigos o simplemente conocidos, me abordan para que les dé la clave de cómo ser formador y ganarse la vida en esta profesión.  Siempre les contesto lo mismo: “Bueno, está bien… y ¿qué me vas a enseñar?”. Se produce el silencio.

Por ello, quiero compartir algunas apreciaciones que hay que tener en cuenta de la profesión de formador.

Uno: La Formación como actividad de riesgo. Nadie te asegura que vayas a tener trabajo todos los días, ni todas las semanas, ni todos los meses. Por lo tanto, no es un chollo. Hay mucha gente que se acerca a la formación pensando que se puede vivir muy bien de ella sin apenas esfuerzo, no te dejes engañar, no es así.

Es cierto que existen formadores que encadenan un curso tras otro, pero, lo normal es que la temporalidad sea brutal. Es decir, que te pases 3 meses sin tiempo ni para respirar, y que de golpe tu actividad disminuya o incluso desparezca. Es una profesión que requiere esfuerzo, constancia y una fuerte dosis de autoestima para no venirte abajo cuando no tienes formación que impartir.

Dos: ¿Qué sabes? ¿Qué has aprendido de la vida? No voy a ser yo quien le reste importancia a la titulación que puedas tener. Para impartir formación en muchos centros te van a solicitar titulación acorde a tu oferta formativa (Licenciatura, Diplomatura…). Pero, de nuevo, no conviene que te engañes, aunque tengas un título universitario, los buenos formadores, los que tienen trabajo casi constantemente, suelen impartir una formación basada en experiencias y no en conocimientos. El saber no es suficiente, hay que saber aplicarlo.

Tres: ¿Te gusta conocer gente, hablar con ellos? Es más, ¿estas deseándolo? Esta es la parte fundamental de la formación. Si eres una persona abierta, comunicativa, empática, con un perfil orientado a lo social, tienes lo que hay que tener. Si no tienes estas actitudes, sinceramente, este no es tu trabajo. Hablar en público, moverte con naturalidad, perder el miedo escénico, manejar grupos… todas estas habilidades se pueden aprender y entrenar, pero que te guste la gente, ayudarles, apoyarles, comprenderles… eso es parte del carácter de una persona, se tiene o no se tiene. Mira dentro de ti.

Cuatro: ¿Has enseñado alguna vez? ¿Tienes experiencia didáctica? En la mayoría de las formaciones que se ofertan te exigen un cierto número de horas de formación impartidas. Si nunca has dado clases, aunque tu currículo formativo y tu experiencia te avalen, te van a poner pegas. Existen un montón de asociaciones, ONG, pequeñas pymes, que están deseando impartir formación, pero no tienen los recursos para ofertarla. Sin duda, son un buen lugar para desarrollar tu experiencia didáctica.

Cinco: ¿Por donde empiezo? Por pensar en ti y en tus posibilidades. Empieza a mover tu red de contactos, familia, amigos, conocidos… nunca es suficiente. Localiza consultoras de formación en las que puedas aportar tu valor y piensa que siempre necesitan formadores, porque muchos de nosotros somos inestables y a veces estaremos disponibles o no. Recuerda que dijimos que es una profesión de riesgo y si en el centro de formación avisan con dos días de antelación, es posible que el formador de siempre esté ocupado o fuera de cobertura. Aunque te dé vértigo, no lo dejes pasar. Aprovecha esa oportunidad.

Y, si después de leer estas 5 claves sigues queriendo ser formador, estás en el buen camino. Solo resta que pongas toda la carne en el asador y, si necesitas que alguien te eche una mano, cuenta con nosotros. En AFOREN ponemos toda nuestra experiencia a tu servicio y resolveremos con gusto todas tus dudas.

AFOREN

Asociación de Formadores de Enseñanza No Reglada.

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