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Vivimos en un mundo audiovisual y en constante cambio

Autor: Santiago Torrado Hernández. JACK EL POSTPRODUCTOR.

     Los grandes pensadores nos dicen, desde los medios de comunicación de masas, que este, es el momento de las oportunidades, el momento de parar y reflexionar. Compramos textos que nos ayuden a encontrar la pócima mágica que nos devuelva a la zona de confort. Pero nos cuesta movernos, iniciar nuevos proyectos, porque nos da vértigo y no hemos sido educados para ser emprendedores.

     Mi nombre es Santiago Torrado. Soy realizador de TV y estoy especializado en promocionar cualquier tipo de producto y a través de cualquier medio audiovisual.

    Programas y series de Canal +, Calle 13, Fox…producciones norteamericanas como BAJO AMENAZA o producciones europeas como CENTURIÓN, han sido promocionadas por mi. He sido premiado en el Festival de Nueva York en tres ocasiones.

    Lo que me ha permitido evolucionar, desde un puesto de peón de artes gráficas o desde la conserjería de un instituto de formación profesional, hasta crear mi propia empresa audiovisual, ha sido el constante aprendizaje y el estar rodeado de las personas adecuadas y mandar a la mierda, todo aquello que me paraliza o me carga de pesimismo.

    Pero ya está bien de cascar sobre mi.

    ¿Qué es lo que me sedujo de AFOREN?.

    Lo que más me atrajo de AFOREN, es el pertenecer a una comunidad de formadores y de emprendedores. Un selecto grupo de profesionales de la educación, que además de estar cualificados para impartir cursos, tienen muchísima experiencia en el mundo laboral.

   En próximas entradas, os contaré algunos chascarrillos, que os servirán para encender lucecitas en vuestras mentes. Y os digo esto, porque es lo que me sucedió a mi, cuando tuve cerca a verdaderos maestros. Personas que hicieron que progresara.

   No os conozco a todos, pero me basta y me sobra, el hecho de que estén Javier Fernández y Eduardo González, de los que aprendí un montón de pequeñas cosas, que produjeron grandes cambios en mí. Y además, María Jesús Mata, una fuente de inspiración y que encendió millones de lucecitas en mi mente.

    En estos momentos, profesionales de otros sectores, están siguiendo nuestras publicaciones, por su utilidad y porque son fuentes de inspiración.

    Por su compromiso de dar un servicio útil y de calidad, AFOREN tiene el éxito asegurado.

   Fdo: Santiago Torrado.

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Consejos para combatir el estrés del formador

La actividad docente está llena de numerosas situaciones gratificantes, pero, a la vez, de numerosos conflictos humanos. Tanto el profesorado como las alumnas-os llegan al aula con su personal carga emocional, dando lugar, en ocasiones, a situaciones de mucha tensión, incluso de agresividad en las aulas que generan problemas de stress entre los docentes, pudiendo llegar a cronificarse y derivar en enfermedades que afectan al sistema nervioso (arritmias, insomnio, irascibilidad, …).

Pensar que no podemos hacer nada ante esto no sería del todo cierto, pues, si mejoramos nuestra capacidad de adaptación y nuestra capacidad para afrontar conflictos, los niveles de ansiedad disminuyen e incluso desaparecen.

Para cambiar y mejorar nuestra actitud existen algunas prácticas personales que pueden ayudarnos a conseguir este objetivo, algunas de ellas son el Chi Kung, el Chi Kung Li así como el Pilates y el Streching.

Boy on vault table

Como conclusión señalar que numerosos estudios científicos han mostrado la importancia del ejercicio físico como base para un mayor rendimiento intelectual así también es señalado por diversos divulgadores del ámbito empresarial como Emilio Duró. En definitiva la famosa cita Mens sana in corpore sano es cierta en ambos sentidos.

Jorge Sanchez – Formador y Área Legal Aforen

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de | enero 16, 2013 · 13:45

Organizarse el trabajo de formador y no morir de estrés en el intento

Hoy os voy a hablar de cómo me organizo el trabajo para cumplir con todos mis clientes y que el estrés no me fulmine.

Documentos y herramientas de organización:

  1. No empiezo la semana sin hacer un documento que llamo Estatus. Me lo enseñó el mejor ejecutivo de cuentas que he conocido en la vida: Juan José Suárez de Atlantis Publicidad, donde trabajé como asistente junior. El estatus es una relación de cliente y tareas. Por ejemplo:

Cliente X

Pendiente preparar contenidos para el  curso de ventas para perfil tal y cual.

Cliente H

  • Pendiente enviar la factura
  • Enviar propuesta formación para empresas sector textil.

El estatus lo hago en Word y voy tachando lo que voy haciendo. Lo puedes tener en formato  papel o en tu tablet. Parece una tontería pero cuando no lo hago, pierdo el sentido del volumen de trabajo y prioridades.

  1. Voy a una reunión: tengo mi cuaderno o notas del evernote, que es una aplicación estupenda de Apple. Si eres de los analógicos, toma notas en un cuaderno y luego pasas las tareas al estatus. Escribo email al de la reunión agradeciendo y pasándole los puntos en los que hemos quedado a modo de resumen.
  2. Las reuniones y las citas por Skype las tengo apuntadas en la agenda, ahora me va muy bien utilizar el calendario de google y ya no uso la agenda física. En las citas del calendario apunto en el momento la dirección, persona de contacto y teléfono de a quien voy a visitar o donde voy a dar clase y así no tengo que estar buscándolo a última hora. Siempre confirmo (si ha pasado mucho tiempo desde que cerramos la fecha) la visita o curso con la persona responsable de formación del centro o empresa.
  3. Siempre que me reúno con alguien y estoy trabajando en grupo envío un email con las conclusiones a modo de informe de visita. El objetivo no es otro que informar a la otra persona, sobre las impresiones y sobre todo, si esa reunión ha derivado en otras tareas (que  paso al estatus) o en una incidencia (que resuelvo de inmediato).
  4. Utilizo los canales de comunicación lógicos para cada tipo de asunto: los informes, las tareas y cosas importantes que deben quedar por escrito por si algo pasa (y que guardo siempre en mis correos por si surge algún problema rescatarlos) lo hago por email. Por mensajería de facebook, sólo lo informal. Por DM de Twitter sólo una quedada concreta o algo informal y el “wasap” para temas de chat. A título de comentario, guardar los email me sirvió para ganar un juicio a una empresa o conseguir la devolución de un pedido de 20.000 euros de un proveedor.
  5. Los emails: siempre pongo en el asunto el tema sobre el que estoy hablando. Y si hablo de otro tema de un mismo cliente, no respondo sobre un email antiguo porque eso es un caos absoluto. Además, se corre el riesgo de reenviar al cliente un email con conversaciones internas confidenciales. Si una conversación sobre un hilo de conversación se está extendiendo demasiado, cambio también el asunto porque seguro que también ha cambiado el tema sobre el que se está hablando.
  6. Las carpetas de los documentos las tengo organizadísimas y obviamente, los correos igual, todos en carpetas por temas.

Gestión del tiempo

  1. El estatus es mi tesoro, empiezo el día revisándolo y termino el día actualizándolo.
  2. Sigo la mañana revisando redes y correo electrónico. Si tengo un curso, me levanto antes para dejarlo hecho. Las redes sociales para el formador son una herramienta muy potente para hacer contactos y captar clientes y esto es networking (próximamente haremos un curso para formadores sobre este tema).
  3. En los huecos libres, consulto mis redes sociales en el Smartphone (por ejemplo, cuando paseo a los perros).
  4. Lo más caro es una reunión, luego una llamada telefónica y por último el email, que tiene la ventaja de que todo queda por escrito. Me aplico esto y por tanto, evito las reuniones físicas, opto por videoconferencia por Skype y  el email.
  5. Aplico la Ley de Pareto que, aplicado a la gestión del tiempo podría decir que el 80% de la facturación me la da el hacer el 20% de las tareas. Identifico qué tareas son ese 20%, las prioritarias y entonces, realizo primero el 20%. También puedes organizarlo en ABC de tareas. Cada día tengo unas tareas del 20% que impepinablemente tengo que resolver. No soy ambiciosa, con la experiencia se que no puedo hacer mil cosas, he bajado el listón no para relajarme, sino para poder cumplirlo.
  6. Otras herramientas son Teambox para gestión de proyectos de Social Media o Microsoft Project para proyectos complejos.

Si eres organizado, podrás aportar más ideas a este post, bienvenidas son porque yo las he ido adquiriendo tras el trabajo con otros profesionales.

Si pecas en organización y siempre vas con la lengua fuera, espero que te sirva para hacer un parón y dejarte dos días para organizarte. Merece la pena.

Beatriz Padilla – Formadora y responsable de Marketing de Aforen

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Calidad: un reto para el siglo XXI

Estamos acostumbrados a comprar aquello que nos entra mejor por los ojos y hay expertos en calcular qué es aquello que más nos llama la atención. Estos, a menudo, dan de lado un concepto que se empezó a perder en las décadas de los setenta y ochenta del siglo pasado y que, por desgracia, se terminó con él en la de los noventa: CALIDAD.

Mi área de conocimiento es el de las Artes Gráficas. Desde hace casi cincuenta años estoy vinculado a este sector. He mamado tinta y plomo y también calidad. Evidentemente eran otros momentos, en los que la ratio de producción permitía al buen profesional esmerarse y quedar bien con el cliente.

En estos tiempos hemos dejado que el cliente nos marque la forma en la que quiere un producto, generando de esta manera profesionales de muy baja cualificación pero muy rápidos a la hora de proporcionar un servicio.

Desde Aforen apostamos por dotar al asociado de un servicio de calidad. Esto se consigue de diversas maneras, pero hay dos que marcan el éxito, porque son el fundamento de cualquier relación: sinceridad y tiempo.

Nuestro cliente (alumno, formador, empresa), cuando busca una solución a alguna necesidad, necesita que alguien le transmita serenidad, que sepa que “alguien” se está ocupando en dar esa respuesta. Es evidente que teniendo un buen equipo detrás tenemos esos dos factores (sinceridad y tiempo) de nuestro lado. La sinceridad de que podemos dar una solución y el tiempo en sus dos vertientes, el ya empleado para tener los conocimientos necesarios y el tiempo razonable para llevar a buen puerto nuestro encargo, sin precipitaciones propias de quien tiene que improvisar.

Volviendo a mis queridas páginas de imprenta, aproximadamente en el año 1993, desembarcaron en España varias empresas gigantes dedicadas al noble arte de manchar papel. Estas empresas propiciaron dos problemas: en plena crisis obligaron a cerrar a muchos pequeños y medianos talleres gráficos y a los que quedaron  les hicieron ser “más competitivos” bajando los márgenes comerciales y “ahorrando” en calidad dedicando menos tiempo/plantilla a la corrección de textos. Esto supuso, por ejemplo, que empresas como Ediciones SM prescindiera hacia 2003 de siete personas de su plantilla dedicadas a la corrección de textos dejando tan solo a una  persona, con la consecuente pérdida de calidad en los textos.

Igualmente los diarios de tirada nacional prescindieron de sus departamentos de corrección y “dejaron de la mano” a los teclistas, que a menudo tenían poca formación académica y una alta cantidad de pulsaciones en el teclado. Sin embargo se implantaron correctores de estilo, por aquello de que lo visual es lo que vende, aunque “bendan vurros”.

En los últimos años, desde asociaciones del sector, se están tratando de retomar los estándares de calidad perdidos antaño, pero… ¿no hubiese sido mejor no haber perdido nunca la CALIDAD?

Tenemos que seguir apostando por esta cualidad tan necesaria en lo humano como en lo profesional.

 Eduardo González – Responsable relación con los centros de formación y consultoras

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Claves de un formador de éxito

En los últimos años, debido a mi actividad como Formador a tiempo completo, y sobre todo, a la puesta en marcha de AFOREN (Asociación Nacional de Formadores de Enseñanza No Reglada), he tenido la fortuna de conocer a muchos formadores de muy diversas áreas. Perfiles de origen y competencias muy dispares que, como en todos los sectores, algunos cuentan con más profesionalidad que otros en el desarrollo de su actividad docente.

Lo que he podido constatar de primera mano es que, independientemente de lo que impartas (da igual que seas formador de altos ejecutivos, que des talleres de fontanería a profesionales o hagas formación social a colectivos minoritarios), existen ciertos hábitos de trabajo, por así llamarlos, que diferencian al buen formador profesional del resto. Y le posicionan en un terreno donde tiene la capacidad de ser más eficiente, y reaccionar mucho más rápido a las exigencias cambiantes del mercado.

Algunos de estos “Buenos Hábitos” serían los siguientes:

  • Saben valorar su nivel en la materia: No te “tires faroles”, no hay nada peor que te contraten para impartir algo que no dominas. Tú lo pasarás fatal, y tus carencias quedarán en evidencia antes de lo que crees. Se justo con tu nivel, y siempre acepta formaciones por debajo de este.
  • Saben valorar su “estilo de aprendizaje”. La manera por la que tu mejor aprendes, también es la manera con la que mejor enseñaras. Existen formadores que se les da muy bien la alta consultoría o el coaching, otros que están más cómodos en formación más práctica, tipo talleres, a otros les gusta dar clases magistrales y otros se sienten más implicados cuando la formación permite dinámicas de grupo y más interrelación grupal. Averigua cuál es el tuyo.
  • Saben valorar sus costes: Todos los que nos dedicamos a esto sabemos que no es lo mismo dar un curso que tienes preparado, que uno que has de preparar. Al igual que no es lo mismo darlo cerca de tu casa, que a cincuenta kilómetros. Para que un curso te sea rentable, tienes que costearlo. Es decir, individualizar y valorar, todos los costes que te conlleva ese trabajo (distancias,  horas de trabajo en casa, búsqueda de información, elaboración de manuales, gestión de documentación, coste de oportunidad…), la lista es extensa. Ahondaremos más en este tema en otro post, pero debes de darte cuenta que no puedes cobrar siempre lo mismo por tus horas como formador. Cada acción formativa tiene su precio.
  • Saben valorar sus formaciones. Si impartes una formación, y no creas ningún canal de retroalimentación de la acción formativa, lo peor que te puede pasar no es que salga mal, lo peor es que salga mal y que no sepas porque. Puedes recurrir a encuestas, grupos de discusión, intercomunicación con el centro…lo que sea, pero necesitas poder saber la transferencia de tu formación, es decir, como la perciben y asimilan los alumnos.
  • Saben venderse: Si a un centro que está buscando un formador, les haces llegar un curriculum con una lista de cursos impartidos enorme. Lo más seguro es que ni siquiera te llamen, porque les abrumes. Presenta tu curriculum por áreas formativas, destaca aquello que crees más importante en relación con el puesto que ofertan y, lo más importante, la totalidad de lo que pongas tienes que poder certificarlo a la mayor brevedad posible. Por ello, un buen consejo es pedir estas certificaciones de horas según termines la formación. Cada hora que impartes es valiosa, certifícala.
  • Saben formarse y reciclarse constantemente: Antes hemos hablado del nivel, pues bien, si quieres mantener o aumentar tu nivel en cierta área, no te queda más que seguir formándote y reciclándote de por vida. Ocupa esos periodos de menos actividad que seguro tendrás, y recibe formación. Piensa que estas aprendiendo en dos líneas diferentes. Una, en el área profesional de tu especialización, y dos, en el área didáctica. Siempre se cogen ideas viendo a otros formadores desarrollar su labor.
  • Saben informarse, moverse, asociarse: El formador que lleve algunos años en la profesión sabe perfectamente de lo que estoy hablando. Este sector se mueve mucho por contactos. Si un centro o consultora tiene que cubrir un puesto laboral, lo primero que va a hacer es “preguntar por ahí”, y si tu estas en ese entorno cercano, y cumples el perfil, tienes bastantes posibilidades de conseguir el trabajo. Por ello, es imprescindible que hagas networking, generación de contactos, crear comunidad, hacer amistades…como lo quieras llamar, pero tienes que estar presente cuando la oportunidad surja.

En Aforen creemos en la importancia del entrenamiento de estos “buenos hábitos”, y procuramos ponerlos a disposición de nuestros socios, mediante distintos servicios como la Bolsa de empleo, las Píldoras Formativas, los eventos profesionales…En definitiva: la creación de una comunidad de y para Formadores.

Javier Fernández Martínez – Socio Fundador de AFOREN

 

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¡Recíclate, actívate y asóciate!

Como conclusiones de la encuesta de investigación de mercado realizada por AFOREN. Podemos afirmar que estamos en un sector de perfil joven y altamente cualificado, que debe de ser capaz de adecuarse a las nuevas circunstancias que se deriven de la situación que actualmente sufrimos en España. Hay conocimientos y capacidades para reinventarse y lo haremos.

Las diferencias en retribución se muestran como uno de los “males” del sector. La ausencia de información por parte de muchos formadores/as, les lleva a no conocer exactamente cuanto vale su trabajo. Este hecho, unido a la implacable temporalidad del sector de la formación, nos condiciona a aceptar en determinados momentos de bajo volumen de trabajo, ofertas muy inferiores a lo que se está pagando en el mercado. Nos estamos haciendo un flaco favor, porque se desvirtúa el precio de mercado

Igualmente podemos deducir una debilidad importante en una gran mayoría de los profesionales encuestados: El bajo nivel de diversificación de la actividad formativa. Muchos de los formadores/as se centran casi exclusivamente en la formación “social”, es decir: Desempleados, Sindicatos, Ong´s, Asociaciones…

No seré yo quien cuestione las motivaciones de cada uno/a, ni la función vital de esta área formativa. Pero, además de que se cobra menos, estamos supeditados a la oferta formativa de la Comunidad de turno, las subvenciones que ese año otorgue el Estado, etc. Es totalmente necesario contar con varias vías de ingresos, si queremos vivir de esta profesión.

Por otra parte, el número de horas de formación impartidas por nuestros encuestados es alta. Esto tiene una lectura clara: Si eres un buen profesional, hay trabajo. Pero aquí es donde nos encontramos con una amenaza latente. Para ser un buen profesional hace falta formarse y el número de horas dedicadas por los formadores/as a su propia capacitación es ridícula, a veces inexistente.

Podemos resumir este punto afirmando que en el sector se está primando la cantidad a la calidad, pero ojo, si el volumen de oferta disminuye, solo tendrán trabajo aquellos que se hayan preocupado de se reciclaje y capacitación, es decir, los mejores.

Por último, resaltar que la gran mayoría de los formadores/as encuestados, considera indispensable formar parte de algún movimiento asociativo. La atomización del sector, unido a la opacidad del mismo, hace complicado moverse individualmente.

Por ello estamos aquí. Confía en AFOREN.

Javier Fernández

Responsable Financiero AFOREN

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“Mamá, quiero ser Formador” 5 claves para ejercer

Quiero ser Formador, ¿qué tengo que hacer?

En los últimos tiempos no dejo de recibir estas preguntas. Alumnos, amigos o simplemente conocidos, me abordan para que les dé la clave de cómo ser formador y ganarse la vida en esta profesión.  Siempre les contesto lo mismo: “Bueno, está bien… y ¿qué me vas a enseñar?”. Se produce el silencio.

Por ello, quiero compartir algunas apreciaciones que hay que tener en cuenta de la profesión de formador.

Uno: La Formación como actividad de riesgo. Nadie te asegura que vayas a tener trabajo todos los días, ni todas las semanas, ni todos los meses. Por lo tanto, no es un chollo. Hay mucha gente que se acerca a la formación pensando que se puede vivir muy bien de ella sin apenas esfuerzo, no te dejes engañar, no es así.

Es cierto que existen formadores que encadenan un curso tras otro, pero, lo normal es que la temporalidad sea brutal. Es decir, que te pases 3 meses sin tiempo ni para respirar, y que de golpe tu actividad disminuya o incluso desparezca. Es una profesión que requiere esfuerzo, constancia y una fuerte dosis de autoestima para no venirte abajo cuando no tienes formación que impartir.

Dos: ¿Qué sabes? ¿Qué has aprendido de la vida? No voy a ser yo quien le reste importancia a la titulación que puedas tener. Para impartir formación en muchos centros te van a solicitar titulación acorde a tu oferta formativa (Licenciatura, Diplomatura…). Pero, de nuevo, no conviene que te engañes, aunque tengas un título universitario, los buenos formadores, los que tienen trabajo casi constantemente, suelen impartir una formación basada en experiencias y no en conocimientos. El saber no es suficiente, hay que saber aplicarlo.

Tres: ¿Te gusta conocer gente, hablar con ellos? Es más, ¿estas deseándolo? Esta es la parte fundamental de la formación. Si eres una persona abierta, comunicativa, empática, con un perfil orientado a lo social, tienes lo que hay que tener. Si no tienes estas actitudes, sinceramente, este no es tu trabajo. Hablar en público, moverte con naturalidad, perder el miedo escénico, manejar grupos… todas estas habilidades se pueden aprender y entrenar, pero que te guste la gente, ayudarles, apoyarles, comprenderles… eso es parte del carácter de una persona, se tiene o no se tiene. Mira dentro de ti.

Cuatro: ¿Has enseñado alguna vez? ¿Tienes experiencia didáctica? En la mayoría de las formaciones que se ofertan te exigen un cierto número de horas de formación impartidas. Si nunca has dado clases, aunque tu currículo formativo y tu experiencia te avalen, te van a poner pegas. Existen un montón de asociaciones, ONG, pequeñas pymes, que están deseando impartir formación, pero no tienen los recursos para ofertarla. Sin duda, son un buen lugar para desarrollar tu experiencia didáctica.

Cinco: ¿Por donde empiezo? Por pensar en ti y en tus posibilidades. Empieza a mover tu red de contactos, familia, amigos, conocidos… nunca es suficiente. Localiza consultoras de formación en las que puedas aportar tu valor y piensa que siempre necesitan formadores, porque muchos de nosotros somos inestables y a veces estaremos disponibles o no. Recuerda que dijimos que es una profesión de riesgo y si en el centro de formación avisan con dos días de antelación, es posible que el formador de siempre esté ocupado o fuera de cobertura. Aunque te dé vértigo, no lo dejes pasar. Aprovecha esa oportunidad.

Y, si después de leer estas 5 claves sigues queriendo ser formador, estás en el buen camino. Solo resta que pongas toda la carne en el asador y, si necesitas que alguien te eche una mano, cuenta con nosotros. En AFOREN ponemos toda nuestra experiencia a tu servicio y resolveremos con gusto todas tus dudas.

AFOREN

Asociación de Formadores de Enseñanza No Reglada.

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